Como Ratatouille cuando descubre la cocina fuimos a examinar uno de los buffet más sonados y en boga del populorio de clase A B limeña.
Se preguntaran porque tanta introducción, pues bien esta vez le toco a uno de los ¨grandes¨ de lima, reconocido por sus suculentas carnes, y atención impecable a comensales exigentes. Se que sus bocas arden de deseo por saber de que palacete se trata, pero les advertimos que quizá no les guste las dolida experiencia en ^La Bistecca^.
Les cuento una pequeña fabula, así recuerdan su etapa escolar:
Una mujer viuda tenía una gallina que le ponía un huevo todos los días. Pensó que si le daba más cebada pondría dos huevos, y aumentó su ración. Pero la gallina engordó y ya no pudo ni poner una vez al día.
Me imagino que mis lectores sabrán que quiero decir con esta pequeña fabulilla cuando lean lo que viene.
¿Qué tan difícil es conservar el prestigio para un local capitalino?
La verdad es fácil perderlo si contamos que estamos en un país en que un comentario puede crecer de manera explosiva, depende de quien lo diga o como lo diga.
Si calculamos que daño puede causar una persona a una empresa, aplicaríamos una formula matemática simple: Si uno comenta a otro estos, dos comentaran a otros más (más su respectivo añadido) y a su vez ellos a otros mas y así tendremos en poco tiempo un ejercito de personas destruyendo reputaciones...
Día: Martes 2 y 40 pm
Lugar: La Bistecca (av. conquistadores 1048 San Isidro - Lima- Perù)
Una cálida tarde de invierno (salió sol ese día) me dispuse a almorzar con un amigo en algún lugar el cual podamos juzgar y disfrutar de unos platillos suculento; luego de encontrarnos en Miraflores nos decidimos por ir al lugar el cual se nos había comentado mucho, seria uno de esos restaurantes que por su ubicación geográfica y ambiente elegante esta en boga de los limeños. ¨Tenemos 2 horas para almorzar¨. (¡ja!, acá en el Perú quien se da el lujo de gastarse 2 horas para almorzar… Nosotros si.)
Nos dirigimos a una de las avenidas más ¨chic¨ de lima la Av. conquistadores, dispuesto a conquistar este territorio. Al mismo estilo que Cristóbal Colón llegué lleno de ilusiones, curiosidad y apetito. Nos recibió una muchacha de aspecto virginal que invito a estos colonos a pasar al ¨jardín del edén¨. Morbosos de deseo entramos y nos llevaron a una mesa ubicada a la mitad del restaurante con vista a todas las ¨Evas y Adanes¨ que estaban la ¨court¨. Llego un mesero de aspecto amable que nos ofreció que pasáramos al buffet de carnes, ensaladas, wok* y postres. Ni tontos ni perezoso entramos al concierto de ensaladas expuestas en platos cuadrados de diseño un recital de parrillas con carnes tiernas y sinfonías de dulces. ¨Llegamos al cielo de la gula¨ pensé.
Todo comenzó así: Mi amigo y yo decidimos ir por un poco de ensalada y luego, invitados por el olor a las carnes. Al ver la gran parrilla decidimos ser grandes degustadores como lo ameritaba la ocasión, decidimos un corte pequeño de cada parte de la vaca. El querido cocinero nos dijo que solo había ciertos cortes cuando según los administradores podíamos elegir todos los tipos de carnes que deseáramos hasta antes de las 4 que el local cerraba el buffet (eran las 2 y media de la tarde). Indignadísimos decidimos poner en su sitio a este ¨Cocinero¨, ¨queremos esos pedazos, en termino medio¨, cuando el tipo vio nuestra reacción decido cambiar su parecer no sin antes pedirnos que lleváramos el numero de pedido a la mesa (una especie de aviso con un numero en la punta), nos sentamos en nuestra mesa ya con un mal sabor en la boca. Decidimos olvidar tal hecho.
Seguimos charlando cuando en eso luego de 20 min nuestro pedido llegó. Varios cortes de carne que el mesero se encargo de servir. ¨*Por fin el alimento!¨. Decidimos probarlos, tal fue nuestra sorpresa a ver que nos habían confundido con drácula y el mino tauro, un simple corte basto para llenar el plato de sangre y ver que la carne estaba cruda literalmente. Nos miramos y la sangre se nos subió a la cabeza, llamamos al mesero, el cual al administrador el cual llamo al cocinero, el expuso que ambos pedimos término medio… ¡Dios no sabe que es término medio!….Ahhh, Ahí les va:
Bleu (40º - 45º C) - Es prácticamente vuelta y vuelta, la carne quedará gris en los bordes.
Saignant o ingles (50º - 50º C) - Es jugoso, debe tener el borde gris y luego adentro estará rosado, salvo en el centro que estará rojo.
A point o ¾, termino medio (58º - 62º C) - A punto. Estará rosa por dentro.
Bien Cuit (68º - 70º C) - Bien cocido. Adentro estará gris y tendrá jugos
Transparentes.
Los comentarios extras están de más, decidimos retirarnos no sin antes esperar una respuesta del suso dicho (un tal Mendoza). Se disculpo y ahí debió quedar todo. Pero dijo algo que mato todo, ¨Señores mil disculpas por el imprevisto, que proponen para solucionar este entre dicho¨. No es necesario decir más, solo que ahora cualquiera ocupa puestos de administradores. El delgadito muchacho estaba en la calle.
No se si se habrá dado cuenta de la estupidez que dijo pero decidió al final cobrarnos solo un ¨menú¨ (porque es lo que es), rompimos la tarjeta de presentación que nos llego dentro de file de pago y la dejamos ahí a medida de protesta.
Esta fue la horrible experiencia que sufrimos.
calificación: Mala



4 comentarios:
Estimados señores de Ama Pacha:
Mi nombre es Dino Lercari y soy el gerente de La Bistecca. Me apena sobre manera la "horrible experiencia" por la que tuvieron que pasar el pasado martes 02 de setiembre a la hora del almuerzo y les expreso mis más profundas disculpas por lo ocurrido.
El parrillero de turno cometió su primer error al no saber explicarles que, en ese momento, no tenía todos los cortes en el punto de cocción que ustedes solicitaban. Ese “pedazo de carne de caballo” que, dicho sea de paso, es un ser humano como ustedes, comete su segundo error al cocer la carne “a la inglesa” y no “a punto” o medio que es como se le solicitó.
Debo señalar, sin afán de polemizar con un cliente, que de cada 10 personas que solicitan “término medio”, en realidad, lo que quieren es “a la inglesa”. Es claro que son 2 términos diferentes, tal y como ustedes bien lo señalan en su blog. Pero también es claro que la mayoría de los comensales lo entienden de otra manera. Eso explica (no justifica) el error del parrillero y el del chef.
Me cuesta creer que el “tal Mendoza” (no tenemos a ningún colaborador con ese apellido así que sospecho que pueda haber sido el “tal Loayza”, gerente del turno 1, graduado en administración hotelera y con manejo de 4 idiomas –francés, inglés, italiano y español) les haya manifestado lo de “qué proponen para solucionar este entredicho”. Nuestro modelo de atención señala, para estos casos, las disculpas del gerente de turno acompañadas de una acción clara y contundente (invitación de la mesa si fuera necesario) para tratar de sobrellevar su mala experiencia.
Tenemos muy claro lo difícil que puede resultar mantener el éxito en un medio tan delicado como el nuestro. Les cuento que parte del secreto estriba en rendirle culto al cliente, casi sin límites, y digo casi, porque en muy pocas ocasiones se dan casos en los que el sarcasmo, la ironía y la falta de respeto por las personas nos eximen de este culto y salimos en defensa de nuestro mejor tesoro: el “pedazo de carne de caballo” y el “tal Mendoza”.
Y ya que son aficionados a las fábulas, permítanme recomendarles “El águila y el escarabajo”. Estoy seguro que sus lectores también sabrán a lo que me refiero.
La fabula expresada por el gerente de la bistecca
Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara.
Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.
Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.
Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.
Es claro que en este blog se permite todos los comentarios y no se elimina ninguno. Amapacha se disculpa por el comentario hecho sobre la calificación ¨carne de caballo¨ usada para el cocinero, fruto de la indignación del hecho.
Lamentablemente la persona que nos atendió (admistrador) estaba en la calle y no creemos que sea posible que alguien con ¨TANTOS ESTUDIOS¨ no sepa tratar a los clientes. Cabe recalcar que no tomamos nota del nombre de la persona que se dice ¨adminitrador¨.
Agradecemos sus disculpas, y estaremos en contacto para dar los detalles que no estan expuestos en el blog.
LO QUE NO ENTIENDO ES PORQUE TANTA POLEMICA POR UN ERROR COMETIDO POR EL COCINERO, ERRAR ES HUMANO, ESE ES EL DIA A DIA DE LOS RESTAURANTES (OJO NO SOY COCINERO NI DUEÑO DE RESTARANTE)HACE FALTA UN POCO DE MUNDO.
QUE HORRIBLE POST! parecen "Anton Ego" de Ratatouille , claro que este cambio a ser una noble persona. ¿Pero ustedes? parecen tan ordinarios.
En fin! agradezcan que tienen algo que llevarse a la boca
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